Martes, 21 de octubre de 2008
http://www.lalaja.org/articulos/3jornadas4.html

En este artículo el fiscal de medio ambiente de Cádiz explica lo que ha pasado para conseguir que lo que estaba contemplado como delito recibiera el tratamiento de delito por parte de los tribunales.
Es un artículo largo, hay que tener un bocadillo de jamón a la mano para poder terminarlo, y además complicado, yo no lo entiendo, aunque colijo que su labor es ímproba y, tal vez necesaria. Mi problema tal vez sea que, como la mayoría de los españoles, tenemos en el 99% del exocortis cerebral arraigado el derecho romano, donde uno construía dentro de su propiedad cómo y cuando le salía del alma, y que apenas hemos asimilado estos cinco lustros donde se nos trata de convencer que no podemos construir hasta que llegue una nave espacial y unos seres de otra galaxia nos entreguen un planeamiento que hasta la fecha ningún humano ha podido atisbar.
Realmente lo que critica este fiscal es la desidia que hay en España para aplicar la Ley. Que se contruyan miles y miles, sin exagerar, de viviendas ilegales, las cuales tienen como poco 4 años para ser expedientadas y poder derribarlas, y que se cuenten con los dedos de una mano las que se derriban, pues, denota que algo no va bien.
A mí me preocupa, y es lo que debería preocupar también al fiscal, es que aún no se sepa construir conforme a un plan. Al día de hoy el plan tiene más de las tablas de Moisés, que de plan urbanizador, donde Moisés sería el arquitecto Fustegueras, y las tablas un plan que nunca llega a aplicarse.
Es difícil aplicar un planeamiento que llega con 50 años de retraso, cuando ya todo está construido. Más difícil es tragar a una persona con el poder quasi divino, de decidir lo que se va a tirar y lo que no, sin haber sido elegido democráticamente, sin ser juez, sin ser carismático, sin ser de otra galaxia...
Más me preocupa que no haya un plan para destruir. Antes de destruir habría que saber cómo va a quedar finalmente el urbanismo de la zona. Destruir la casa de uno entre cincuenta, sólo porque ese le caía mal a la policía local, o porque no conocía a Menganito, o porque no era funcionario, o porque se buscó un abogado en vez de invitar a una cerveza a Zutano, pues es absurdo. Es legal, pero es absurdo. Volvemos al tópico de que no se puede invocar la igualdad en la ilegalidad, pero hay que reconocer que hay cosas que claman al cielo. Se ha estado permitiendo la construcción, se ha movido ladrillo, turismo, rentas, servicios, población, si no se hubiera permitido esto sería inconcebible nuestra zona tal como es, probablemente habría 1/3 menos de población, más gente emigrando a otros lugares, menos turismo, menos presión demográfica exigiendo servicios y progreso. Por supuesto ha habido abusos, pero eso no justifica ese rigor mortis de la fiscalía, y digo mortis porque, como ya he escrito por ahí, se parece a la Muerte, por su falta de sistemática, su falta de plan lógico, su aleatoriedad. Es incapaz de decir cómo va a quedar una zona, simplemente cierra los ojos y se lleva por delante a uno o dos que han tenido mala suerte, no le importa que el 90 % de las casas restantes, ilegales, ya estén consolidadas porque tuvieron más suerte.
Por el momento se seguirá construyendo, confiando en la suerte y en las amistades, ya que los planes siguen planeando, y la gente se considera con derecho a construir en lo suyo.

Tags: españa, igualdad, ilegalidad, urbanismo, construir, destruir

Publicado por merops_apiaster @ 23:42  | urbanismo
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